La Confederación Caribeña y Latinoamericana de Religiosas/os – CLAR, solidaria con la Orden de Frailes Menores, se une en oración por el fallecimiento de Fr. Luis Enrique Patiño Santacoloma, quien partió el día de ayer a la casa del Padre.
Desde la CLAR agradecemos por su vida y su misión prestada al pueblo de Dios, especialmente a la Vida Consagrada del Continente.

LUIS ENRIQUE PATIÑO SANTA COLOMA, ASESOR DEL SEGUNDO CELAM EN MEDELLÍN 1968.

Hacemos memoria de su caminar durante el servicio a la CLAR:

Secretario General, por 13 años, bajo las Presidencias de los PP. Manuel Edwards y Carlos Palmés.
– Organización y permanente animación de las Conferencias Nacionales de América Latina y el Caribe.
– Creación de CRIMPO (Comunidades Religiosas Insertas en Medios Populares).
– Fundación del Equipo de Teólogas/os de la CLAR.
– Miembro de la Comisión asesora de Catequesis de la Conferencia Episcopal de Colombia.

Nuestro Dios de la Vida, le haga gozar de su presencia y su pascua nos anime a caminar en fidelidad al Evangelio sirviendo a nuestro pueblo.

Fray Luis Enrique Patiño Santa Coloma, ha hecho el tránsito a las mansiones del Padre Celestial, impregnado por el espíritu de Francisco y Clara de Asís, después de haber cumplido 91 años de existencia y 67 de sacerdocio.

Fue un hombre de esperanza y renovación de la Iglesia de Jesús en el devenir histórico de los grandes acontecimientos que le correspondió transcurrir en el proceso teológico de la época del aggioramiento del Concilio Vaticano II; fue un visionario de fe y esperanza para confirmar y realizar la renovación de vida consagrada, especialmente en América Latina y en los espacios de la misión franciscana del mundo.

Asumió desde muy temprana edad en el convento franciscano San Joaquín de los religiosos franciscanos de Cali de la provincia de la Santa Fe, hizo su profesión en 1947, sus estudios filosóficos y teológicos en el convento de los franciscanos de Aránzazu de España; posteriormente se preparó con notable éxito en la universidad Católica de Lovaina, Bélgica, y tuvo un gran éxito como formador no sólo en la comunidad franciscana, sino también en todo América Latina; presidió la comisión interfranciscana en todo el mundo para la orientación y organización de las constituciones generales de la orden, según los principios de la vida consagra del Vaticano II. En la provincia de la Santa Fe, fue nombrado consejero provincial en la década de los setenta.

Fray Luis debió asumir la orientación renovadora de la vida consagrada en Colombia y en América Latina, estuvo como asesor del episcopado reunido en el segundo CELAM celebrado en Medellín en 1968, cuando el papa Pablo Sexto visitó Colombia (Medellín y Bogotá) para confirmar la orientación, resultado y aplicación de las conclusiones del Vaticano II; con su preparación psicológica y teológica, ilustrado por la teología de la liberación, se destacó a nivel continental por su dinamismo y por su claro compromiso para el desarrollo y actualización de los acciones preferenciales de la Iglesia de los pobres, conforme a las conclusiones del Vaticano II. Fue así como en los años 70, el padre Luis Enrique aportó sus ideas renovadoras a la organización y conformación de la nueva provincia de Colombia de San Pablo Apóstol. En ese mismo tiempo impulsó el curso de formación franciscana para los religiosos y religiosas en los distintos países de continente.

Asimismo, con el apoyo del departamento de educación del CELAM y de la Conferencia Latinoamericana de Religiosos (CLAR), impulsó la  proyección de la educación liberadora; sirvió en sus últimos años en la Arquidiócesis de Cali con sus nuevos servicios postulados y con la publicación en el periódico El País, con algunas columnas debatidas pero con otras que aportaron y renovaron la vida pastoral; presidió el arciprestazgo de la parroquia de Aguablanca con notable fervor y promoción de los habitantes del distrito en la organización y promoción de los pobres y exiliados de Cali; acompañó con gran espíritu franciscano y fraterno a  la provincia en la promoción de la mujer y de los empobrecidos con la hermana Alba Estela Barreto, recientemente fallecida, animando la Fundación “Francisco y Esperanza”, “Semilla de Mostaza” y la fraternidad espiritual de más de 80 mujeres, llamada Sororidad Franciscana.

Permanecerá el espíritu innovador de la vida consagrada que tuvo fray Luis durante su ejercicio sacerdotal, seguramente con gran alegría continuarán acompañando los hermanos de la provincia de San Pablo Apóstol de esa época, y todos los miembros de las Comunidades de Base que el ayudó a gestar en el Distrito de Aguablanca de Cali y en América Latina.

Fray Luis Eduardo Medina
Columnista invitado

FONTE: CLAR

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